La identidad es entendida como el sentido de pertenencia de un objeto, símbolo, rasgo o costumbre que nos caracteriza.
La necesidad de buscar una identidad cultural se está perdiendo, en el sentido de que la globalización, en la cual lo territorial esta dejándose de lado para transformarse en una aldea global, va transformando los valores culturales produciendo un desdibujamiento de la identidad. Los seres humanos hoy en día somos muy conformistas, y lo que hacemos es sobrevivir el día a día, sin pensar lo que nos puede pasar mañana.
Todo sujeto que tiene existencia debe proyectarse, es decir, pensar en su futuro, tener ideales, pensar en lo que está bien o está mal para cambiarlo.
Como unidad cultural es preciso que haya diferencias con el resto, y tener presente en cada momento cuál es el objetivo de nuestra existencia.
Es necesario que cada ser humano tenga identidad.
A lo largo de la historia los habitantes de este país fuimos consientes de que es mucho más fácil recordar y hacer cumplir lo que está puesto por escrito.
La identidad es algo que llevamos nosotros, que no se encuentra escrita en ningún lado y por esto el problema en entender y asentar una definición de la misma, valorarla y hacerla perdurar sin sujetarla a modificación que imponer los nuevos ordenes mundiales como es el caso de la globalización. Los medios de información modifican de tal modo la realidad que influye en nuestra visión y comprensión acerca de la identidad.
No es igual la concepción de identidad que tiene una persona de 70 años, que la que tenemos nosotros, jóvenes de 18 años.
El bicentenario del próximo año es una gran oportunidad para analizar el transcurrir de la historia de nuestro país desde todos los aspectos y encarar las actividades necesarias para continuar con esta búsqueda y construcción de la identidad nacional indispensable en la conformación de una nación que permita buenas condiciones de vida para sus ciudadanos.
Por experiencia y a lo largo de la historia, las personas que habitamos este país nos dimos cuenta de que es mucho más fácil recordar y hacer cumplir lo que está puesto por escrito.
La identidad es algo que llevamos nosotros, que no se encuentra escrito en ningún lado y por eso entender lo que significa es: valorarla y hacerla perdurar, sin sujetarla a modificaciones que imponen los nuevos órdenes mundiales como en el caso de la globalización.
Bariloche 2009

Esta foto resume un poco de lo que vivimos en aquel viaje, donde ya casi pasaron dos meses. Fue inolvidable!! pasamos momentos muy lindos que nunca voy a olvidar chicos, ya sean mañanas, escursiones, tardes, skiii, salidas, previas, boliches, paseos, todo. También siento que desde antes que comenzara este sueño nos unio un poco más como grupo y amigos. Los quiero muchisimo!! gracias por tantos momentos junto a ustedes, de verdad.
#Voy a llevarte en mi y ahora se muy bien que me llevaras hasta donde estes a donde vayas un tatuaje azul, en la voz azul#
“Todas las tortas”
“Todas las tortas”
Leer es un trabajo, un oficio, un arte que debe aprenderse y practicarse con dedicación y esfuerzo, sabiendo que la recompensa será grande. Para aprender a leer es necesario que alguien valore, tanto como para enseñarnos a hacerlo como para contagiarnos el gozo de la lectura.
Cortázar ejerció una influencia profunda en nuestra manera de ver el mundo. Cumplió el anhelo que reiteraba cuando mencionaba su ambición de tener lectores jóvenes para quienes sus libros significaran algo. Nos ha demostrado el otro lado de la realidad. Afirma que los lectores muertos no hay que buscarlos en sus tumbas, están vivos en sus libros.
Cuando enseñamos a leer, enseñamos a encontrar significado a nuestras vidas. Leemos para ampliar nuestro panorama vital, por lo que si nos llegamos a cruzar con dicho escritor, o con cualquier otro grande de la lectura, acerquémosle un trozo de torta porque aunque le ofrezcamos todas las tortas del mundo, como dijo el chico de Barcelona, le daremos muy poco comparado con lo que nos han dado a nosotros.
Romina Ruiz 3°V
