La identidad es entendida como el sentido de pertenencia de un objeto, símbolo, rasgo o costumbre que nos caracteriza.
La necesidad de buscar una identidad cultural se está perdiendo, en el sentido de que la globalización, en la cual lo territorial esta dejándose de lado para transformarse en una aldea global, va transformando los valores culturales produciendo un desdibujamiento de la identidad. Los seres humanos hoy en día somos muy conformistas, y lo que hacemos es sobrevivir el día a día, sin pensar lo que nos puede pasar mañana.
Todo sujeto que tiene existencia debe proyectarse, es decir, pensar en su futuro, tener ideales, pensar en lo que está bien o está mal para cambiarlo.
Como unidad cultural es preciso que haya diferencias con el resto, y tener presente en cada momento cuál es el objetivo de nuestra existencia.
Es necesario que cada ser humano tenga identidad.
A lo largo de la historia los habitantes de este país fuimos consientes de que es mucho más fácil recordar y hacer cumplir lo que está puesto por escrito.
La identidad es algo que llevamos nosotros, que no se encuentra escrita en ningún lado y por esto el problema en entender y asentar una definición de la misma, valorarla y hacerla perdurar sin sujetarla a modificación que imponer los nuevos ordenes mundiales como es el caso de la globalización. Los medios de información modifican de tal modo la realidad que influye en nuestra visión y comprensión acerca de la identidad.
No es igual la concepción de identidad que tiene una persona de 70 años, que la que tenemos nosotros, jóvenes de 18 años.
El bicentenario del próximo año es una gran oportunidad para analizar el transcurrir de la historia de nuestro país desde todos los aspectos y encarar las actividades necesarias para continuar con esta búsqueda y construcción de la identidad nacional indispensable en la conformación de una nación que permita buenas condiciones de vida para sus ciudadanos.
Por experiencia y a lo largo de la historia, las personas que habitamos este país nos dimos cuenta de que es mucho más fácil recordar y hacer cumplir lo que está puesto por escrito.
La identidad es algo que llevamos nosotros, que no se encuentra escrito en ningún lado y por eso entender lo que significa es: valorarla y hacerla perdurar, sin sujetarla a modificaciones que imponen los nuevos órdenes mundiales como en el caso de la globalización.
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